Cálculos renales (nefrolitiasis)

Cálculos renales (nefrolitiasis)
Clasificación Internacional (CIE) N20.-

Básico

Descripción

Los cálculos renales (también conocidos como grava renal) son depósitos en los conductos renales, la pelvis y las vías urinarias.

Estos depósitos se forman a partir de la orina, más concretamente de las sales de calcio que contiene, o del ácido úrico, el fosfato amónico de magnesio o la cistina.

Los cálculos renales son una afección común que se da casi dos veces más en los hombres que en las mujeres. La mayoría de los afectados se encuentran entre los 30 y los 60 años.

Causas

Al aumentar la concentración de componentes urinarios, se forman cristales que, debido a su pequeño tamaño, no causan ninguna molestia al principio y pueden pasar por el tracto urinario de drenaje sin ningún problema. Sin embargo, si aumentan de tamaño con el tiempo, pueden obstruir el tracto urinario cuando se desprenden y causar síntomas como cólicos renales dolorosos.

Una variedad de enfermedades y circunstancias diferentes pueden dar lugar a depósitos. En general, todo lo que aumenta la concentración de orina favorece la formación de cálculos renales.

Trastornos metabólicos

  • Hipertiroidismo
  • Hiperfunción paratiroidea
  • Enfermedad de Boeck (sarcoidosis)
  • Cistinuria
  • Hiperoxaluria primaria

Otros factores favorables:

  • Enfermedad renal
  • Enfermedades intestinales
  • Altas temperaturas y sudoración intensa
  • Deshidratación de alimentos (por ejemplo, ruibarbo, espárragos)
  • Ingesta insuficiente de líquidos
  • Estasis de orina (por ejemplo, malformación o estrechamiento de los riñones o de las vías urinarias)
  • Tomar suplementos de calcio o vitamina D (calciferol)
  • Medicación, por ejemplo, acetazolamida, sulfonamidas, triamtereno, indinavir, ASS
  • Infecciones frecuentes del tracto urinario
  • Pérdida de peso
  • Aparición frecuente de cálculos renales en la familia

Síntomas

Los cálculos renales sólo pueden causar dolor cuando llegan a las vías urinarias.

Mientras que los cálculos pequeños desaparecen con la orina y normalmente sólo causan un ligero dolor punzante al orinar, los que tienen un diámetro de unos 0,5 cm o más provocan cólicos renales. El resultado es un dolor intenso y posiblemente también una inflamación de las vías urinarias irritadas. La descarga del cálculo puede durar horas o incluso algunos días.

Los siguientes síntomas acompañantes no pueden descartarse en el cólico renal:

  • Escozor, calambres y dolor desde la espalda y el costado del bajo vientre hasta la ingle y la zona genital.
  • Náuseas y vómitos
  • Obstrucción intestinal refleja debido al dolor severo
  • Disminución del volumen de orina
  • Inflamación de la pelvis renal
  • Hematuria (sangre en la orina)

Loscálculos renales crónicos que no se pueden mover por sí solos se notan más por un apretón sordo en la zona de los riñones. Pueden causar infecciones bacterianas y dar lugar a complicaciones. Es posible que se produzcan enfermedades como las infecciones del tracto urinario o la urosepsis (fiebre urinaria), por la que las bacterias del tracto urinario pasan al torrente sanguíneo.

En casos especialmente graves, se destruye el tejido renal y se desarrollan los llamados riñones reducidos.

Diagnóstico

Los cálculos renales pueden detectarse rápidamente mediante técnicas de imagen. La combinación de la ecografía del tracto urogenital y la radiografía de los riñones y del tracto urinario permite un diagnóstico claro. Como alternativa, se puede utilizar el TAC espiral (tomografía computarizada especial) o la urografía (menos común porque se necesita un medio de contraste).

Según el caso, también puede ser necesaria una cistoscopia o una gammagrafía.

Si se han diagnosticado cálculos renales, se debe pasar la orina a un colador para recoger, al menos parcialmente, los cálculos. A continuación, se pueden examinar en un laboratorio para determinar la causa exacta de los cálculos y tomar las medidas adecuadas para evitar que se vuelvan a formar.

Exámenes adicionales

Si hay alguna sospecha de enfermedad renal, se examinan la sangre y la orina para detectar infecciones, trastornos metabólicos y para evaluar la función renal. Para poder calcular la excreción diaria de cada una de las sustancias, la orina debe recogerse durante al menos 24 horas.

Terapia

Limpieza

En el caso del cólico renal, se intenta expulsar el cálculo. La ingesta suficiente de líquidos, la medicación antiespasmódica y el ejercicio (por ejemplo, los saltos) ayudan en este caso.

Con cálculos de más de 7 mm de diámetro, la expulsión espontánea es prácticamente imposible. El tratamiento posterior depende, entre otras cosas, de los componentes, la ubicación exacta y el tamaño de la piedra.

  • Litólisis: disolución medicinal del cálculo renal
  • ESWL (litotricia extracorpórea por ondas de choque): las ondas de choque dirigidas rompen los depósitos.
  • NLP (nefrolitolapaxia percutánea): procedimiento mínimamente invasivo para romper y eliminar los cálculos renales.
  • Ureterorenoscopia: Procedimiento quirúrgico para los cálculos ureterales. Se introducen instrumentos en el uréter a través de la uretra y la vejiga para romper y eliminar los cálculos. También se puede insertar una endoprótesis (catéter de sujeción) en el uréter durante varios días para facilitar su extracción.
  • Extracción con lazo: (¡riesgo elevado de lesiones, sólo en casos excepcionales!): se intenta extraer el cálculo con la ayuda de un lazo.
  • Cirugía abierta: en raras ocasiones, un cálculo renal debe extraerse mediante cirugía abierta.

Previsión

Los cálculos renales siempre pueden reaparecer, pero el riesgo puede minimizarse con una profilaxis adecuada.

No se pueden descartar las complicaciones. Pueden incluir la inflamación de la pelvis renal, la urosepsis (envenenamiento de la sangre debido a la inflamación de las vías urinarias) o el estrechamiento de las vías urinarias, y en casos raros incluso la insuficiencia renal aguda.

Prevención

  • Suficiente ingesta de líquidos
  • Dieta baja en sal y en grasas
  • Al menos 5 raciones de verduras y frutas al día (contienen ingredientes que inhiben la formación de cálculos)
  • Si tiene tendencia a los cálculos que contienen ácido oxálico, debe evitar el cacao, el ruibarbo, las espinacas, los frutos secos, el té negro y el té verde.

Las pautas anteriores son especialmente válidas para las personas que ya han tenido cálculos renales. Sin un cambio consistente en la dieta y, si es necesario, un tratamiento con medicamentos, el 50% de los pacientes volverá a desarrollar la enfermedad.

Los medicamentos que cambian la composición de la orina y, por tanto, impiden la formación de nuevos cristales, pueden administrarse en función de los cálculos renales anteriores.

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