Frontera

Frontera
Clasificación Internacional (CIE) F60.-
Síntomas Patrones de comportamiento impulsivo, Fuertes cambios de humor, Autolesiones, Crisis de identidad
Posibles causas Traumas, no está claro
Posibles factores de riesgo predisposición genética, factores biológicos, experiencias desfavorables

Básico

El trastorno límite de la personalidad (TLP) es uno de los "trastornos de la personalidad emocionalmente inestables" que suelen aparecer en la adolescencia o en la juventud. Los expertos estiman que alrededor del 6 % de los jóvenes, es decir, entre el 1 y el 2 % de la población total de Alemania, padece un trastorno límite de la personalidad.

En el pasado, se suponía que las mujeres jóvenes se veían afectadas con mayor frecuencia por el trastorno límite de la personalidad. Sin embargo, según los últimos estudios, cabe suponer que la distribución por sexos está bastante equilibrada. Alrededor del 70 % de los pacientes en terapia son mujeres; los enfermos varones pueden ser más propensos a la violencia, razón por la cual, según los estudios, es más probable que estén en instituciones de justicia juvenil que en instituciones terapéuticas.

Los pacientes limítrofes suelen sufrir graves cambios de humor y tormentas emocionales. Para escapar de esta tensión durante un tiempo, muchos enfermos muestran formas de autodestrucción, como autolesiones, consumo de drogas, trastornos alimentarios o práctica de deportes de alto riesgo. En muchos pacientes también se observa un fuerte odio a sí mismo, convirtiendo el propio cuerpo en un objeto de rechazo.

Como la intensidad de estas emociones puede ser a veces muy fuerte, muchos enfermos pierden la sensación de su propio cuerpo al situarse a su lado y dejar de percibir la realidad. Los médicos llaman a esta condición "disociación".

Los pacientes borderline también sufren por no poder controlar sus propios impulsos. Hasta las cosas más pequeñas pueden alterarlas. Este es el caso, sobre todo, cuando se les impide llevar a cabo sus impulsos. Este comportamiento puede hacer que entren fácilmente en conflicto con su entorno y con sus congéneres. Pueden tener una imagen de sí mismos inestable que puede tambalearse fácilmente. Por lo tanto, puede ser cada vez más difícil para ellos perseguir objetivos, ya que sus planes pueden cambiar más rápidamente.

Las personas o las circunstancias pueden ser idealizadas en un momento y fuertemente devaluadas en una ligera decepción. Muchos enfermos pueden tener dificultades para completar la formación profesional.

Por término medio, la gravedad del trastorno disminuye a los cuarenta años y la intensidad de las tormentas emocionales se reduce. El borderline suele aparecer junto con otras enfermedades. Así, muchos pacientes también sufren depresión, trastornos de pánico, trastorno de estrés postraumático y alcoholismo en cierta medida.


Poner en práctica la creatividad:

Como las personalidades límite tienen una vida emocional intensa, a veces pueden ponerla en práctica de forma creativa. Por ello, también pueden ser músicos, actores o pintores con talento.

Causas

Las causas del trastorno límite de la personalidad siguen siendo en gran medida inexploradas. Sin embargo, se supone que una interacción de predisposición genética, factores biológicos y experiencias desfavorables puede desencadenar el trastorno.

El trauma puede contribuir significativamente al desarrollo del trastorno límite de la personalidad. Por ejemplo, se cree que el 65% de los afectados han sufrido abusos sexuales en la infancia, especialmente en el seno de la familia. Según los análisis, el 60% ha estado en contacto con la violencia física.

El abuso mental también puede aumentar el riesgo. Según los datos, el 40 % de los afectados experimentó una falta de afecto en las relaciones familiares o estuvo en contacto con cuidadores imprevisibles durante su juventud. Las experiencias tempranas de separación en forma de divorcio o muerte de uno de los padres también pueden aumentar el riesgo. En general, cabe suponer que los problemas psicológicos en la familia, como el abuso del alcohol, la depresión o la esquizofrenia, aumentan el riesgo de padecer un trastorno de la personalidad.

No obstante, la familia no siempre es el desencadenante de un trastorno límite de la personalidad. Algunos trastornos de la personalidad se desarrollan incluso sin experiencias angustiosas en la familia.

Investigaciones recientes demuestran que la comunicación entre ciertos centros cerebrales responsables del procesamiento emocional está perturbada en las personas que padecen borderline. Esta puede ser la razón por la que los sentimientos son percibidos con mucha más intensidad por los pacientes límite que por las personas no afectadas. Sin embargo, no está claro si esta tendencia está presente desde el nacimiento o sólo surge como resultado de experiencias traumáticas.

Síntomas

Los síntomas típicos son:

  • Patrones de comportamiento impulsivo, como rabietas frecuentes o arrebatos agresivos.
  • Cambios de humor severos
  • Relaciones interpersonales inestables que, sin embargo, pueden ser intensas
  • Autolesiones e intentos de suicidio
  • Crisis de identidad, planes de vida cambiantes
  • Algunos enfermos tienen la sensación de estar temporalmente fuera de su propio cuerpo (experiencias de despersonalización)
  • Otros patrones de comportamiento autodestructivo, como los trastornos alimentarios, la promiscuidad o el consumo de drogas

Diagnóstico

Para garantizar un diagnóstico fiable, es esencial realizar una historia clínica detallada. Esto debería incluir las siguientes preguntas:

  • ¿Los síntomas se manifestaron ya en la infancia o la adolescencia?
  • ¿Son los síntomas característicos de la persona en cuestión (por ejemplo, comportamiento agresivo tanto hacia la madre como hacia los compañeros)?
  • Estos síntomas se presentan en diferentes situaciones de la vida.
  • El nivel de angustia se considera muy alto.

La anamnesis incluye también un interrogatorio de las personas de referencia y aquí sobre todo de los padres. Para diagnosticar el trastorno límite, deben excluirse otros trastornos mentales con síntomas similares, como la esquizofrenia o el trastorno del comportamiento social.

Los trastornos de la personalidad se caracterizan por una marcada desviación de las normas culturalmente esperadas y aceptadas en al menos dos de las siguientes áreas:

  • Cognición: el medio ambiente y el entorno personal son interpretados de forma diferente por los afectados.
  • Afectividad: Sus emociones suelen ser exuberantes y más intensas. Esto a menudo conduce a reacciones inapropiadas.
  • Control de los impulsos: A las personas afectadas les resulta difícil mantener sus impulsos bajo control, por lo que pueden tener la necesidad de satisfacer las necesidades inmediatamente.
  • Relaciones: A menudo desarrollan una relación perturbada con sus semejantes.

El médico o terapeuta también le preguntará sobre los síntomas típicos del trastorno límite de la personalidad, como las relaciones complicadas, las crisis vitales, la agresividad y las autolesiones.

Para un diagnóstico de borderline, deben darse al menos dos de las siguientes características (según la CIE 10):

  • Tendencia a actuar sin considerar las consecuencias y de forma inesperada (falta de control de los impulsos).
  • Tendencia a pelear y tener conflictos con los demás, especialmente cuando se reprimen o reprimen los impulsos
  • Tendencia a las rabietas o a la violencia con pérdida de control del comportamiento explosivo
  • Problemas para completar una acción si no se recompensa inmediatamente
  • Cambios de humor y estados emocionales (inestabilidad afectiva).

Además, debe cumplirse una de las características típicas para diagnosticar un trastorno límite:

  • Perturbación e inseguridad sobre la imagen de sí mismo, los objetivos y las preferencias.
  • Tendencia a entrar en una relación inestable pero intensa que puede desembocar en una crisis emocional.
  • Esfuerzos intensos para evitar el abandono
  • Autolesiones, amenazas e intentos de suicidio
  • Sensación constante de vacío

Terapia

La terapia de los pacientes límite fue problemática durante mucho tiempo. Esto se debe a que las personalidades límite tienden a idealizar a otras personas, incluido el terapeuta o el médico, al principio y luego las desvalorizan repentinamente a la menor decepción. El resultado es un cambio frecuente de terapeuta.

Sin embargo, mientras tanto, se han hecho grandes progresos en la terapia de los borderline. Si los pacientes se encuentran en un estado agudo con conductas autolesivas o pensamientos suicidas, es inevitable una estancia en el hospital. Si no, también es posible la atención ambulatoria.

Terapia dialéctica conductual (DBT):

Esta terapia se remonta a la estadounidense Marsha Linehan, que desarrolló la Terapia Dialéctica Conductual (TDC) específicamente adaptada al trastorno límite. Esta terapia se considera una forma especial de terapia cognitivo-conductual.

La primera fase de la terapia está destinada a estabilizar al paciente. La atención se centra en las estrategias que evitan que el paciente tenga un comportamiento autolesivo y una terminación prematura de la terapia. En la terapia de grupo, el objetivo es entonces entrenar nuevas formas de comportamiento y pensamiento:

  • Mejorar la percepción de uno mismo y de los demás.
  • Se practica el manejo de las crisis y el autocontrol
  • Se minimiza el pensamiento en blanco y negro
  • La gestión del estrés y el dominio de las propias emociones se aprenden

La segunda fase de la terapia se centra en los acontecimientos vitales estresantes. En este caso, los acontecimientos traumáticos no se reviven y se trabajan como en una terapia de base psicoanalítica, sino que estas experiencias deben aceptarse como parte del pasado personal, pero cerrado.

En la tercera fase de la terapia, hay que aplicar lo aprendido en la vida cotidiana, elevar la autoestima y establecer objetivos vitales personales que se transformen en acción.

Psicoterapia psicodinámica orientada al conflicto:

Los métodos de terapia psicodinámica ofrecen otra opción para los pacientes borderline además de la terapia conductual. La eficacia está demostrada por estudios que, sin embargo, sólo se aplican a pacientes adultos. Esta forma de terapia tiene sus orígenes en el psicoanálisis, por lo que aquí se hace hincapié en el insight en relación con las experiencias realizadas y los problemas actuales en relación con las relaciones y el comportamiento. El objetivo es una revalorización psicológica de las experiencias traumáticas.

En esta forma de terapia se hace especial hincapié en los siguientes puntos:

  • Afrontar el trauma
  • Reforzar o construir la imagen de sí mismo de la persona afectada
  • Reducir los problemas en la capacidad de relacionarse
  • Minimizar el pensamiento en blanco y negro
  • La capacidad de controlar los propios sentimientos e impulsos (regulación del afecto)

Terapia con medicamentos:

Para regular los fuertes arrebatos emocionales, muchos pacientes borderline reciben medicación. Este grupo de pacientes incluye a personas con ansiedad muy grave, depresión o personas que no pueden controlar sus impulsos o son especialmente agresivas con sus compañeros o consigo mismas.

Terapia familiar:

Esta terapia es especialmente importante cuando la persona afectada está todavía en la adolescencia. Facilita a los familiares el trato con la persona afectada. Además, la implicación de la familia es un requisito esencial para que la persona afectada cambie los patrones de pensamiento y comportamiento perjudiciales.

Si el origen del trastorno de la personalidad está en la familia, la terapia familiar es incluso inevitable. Lo mismo ocurre si existen patrones de relación patológicos en la familia.

Previsión

Durante mucho tiempo, los pacientes límite no se consideraban casos tratables. Entretanto, este punto de vista ya no es actual, ya que se han desarrollado terapias específicamente adaptadas a los borderline.

Según un estudio estadounidense, al cabo de dos años sólo el 65% de los examinados seguían padeciendo los criterios diagnósticos habituales de los borderline (DSM-IV). Cuatro años más tarde, esta cifra se redujo al 32% y, tras otros diez años, al 12%. El índice de reincidencia se fijó en torno al 6 % y se considera extremadamente bajo.

Sin embargo, estos datos deben considerarse con precaución, ya que no se puede suponer una curación si sólo se dejan de cumplir los criterios de límite. Pueden persistir los problemas de control emocional y la dificultad para integrarse socialmente. Las posibilidades de curación se reducen si la persona afectada también sufre de abuso de drogas o alcohol. Le siguen de cerca los pacientes que padecen un trastorno de estrés postraumático o que sufrieron abusos sexuales en la infancia. Se calcula que la tasa de suicidio entre los pacientes borderline es del 5 al 10%.

Los expertos siguen considerando inadecuada la atención a los pacientes límite. Esto es especialmente cierto para la atención ambulatoria. La razón es la falta de profesionales formados y la financiación no garantizada por el seguro médico (en Austria) si el tratamiento dura más de un año.

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