Gota

Gota
Clasificación Internacional (CIE) M10.-

Básico

La gota es una enfermedad metabólica en la que pueden depositarse cristales de ácido úrico en determinadas articulaciones (especialmente en la articulación metatarsofalángica) debido a un aumento de la concentración de ácido úrico en la sangre (hiperuricemia). La respuesta inmunitaria del organismo a estos depósitos de cristales desencadena el llamado ataque de gota, que se manifiesta con un dolor intenso y repentino e hinchazón en la articulación afectada.

Los hombres sufren de gota con mucha más frecuencia que las mujeres. Se calcula que alrededor del 20% de la población masculina de los países industrializados tiene niveles elevados de ácido úrico. Cuanto mayor sea la concentración de ácido úrico en la sangre, mayor será el riesgo de sufrir un ataque de gota. En las mujeres, la gota suele aparecer sólo después de la menopausia.

En la mayoría de los casos, la enfermedad metabólica se hace notar entre los 40 y los 60 años. Los pacientes suelen padecer también obesidad, diabetes mellitus (diabetes), hiperlipidemia (niveles elevados de grasa en sangre) e hipertensión (presión arterial alta). La combinación de estas enfermedades se denomina síndrome metabólico.

Causas

La gota es el resultado de un aumento del nivel de ácido úrico en la sangre (hiperuricemia). El ácido úrico es un producto de descomposición del metabolismo de las bases de purina y se produce durante la descomposición de los ácidos nucleicos (componentes del ADN) o durante la digestión de los alimentos y luego se excreta a través de los riñones. Si la concentración en la sangre supera un determinado nivel, se forman cristales de ácido úrico, que pueden depositarse en las articulaciones. Las células del sistema inmunitario intentan eliminar estos cristales de ácido úrico, provocando una inflamación en la articulación, que desencadena los síntomas característicos de la gota.

Se distinguen dos causas de niveles elevados de ácido úrico:

  • La forma primaria es la causa más común de hiperuricemia. Se trata de una enfermedad metabólica congénita en la que los riñones no excretan suficiente ácido úrico debido a un trastorno excretor. En casos muy raros, la causa también puede ser una sobreproducción de ácido úrico.
  • En la forma secundaria, el aumento del nivel de ácido úrico está causado por otras enfermedades o por ciertos medicamentos. Ejemplos de ello pueden ser la anemia, las enfermedades tumorales o la terapia del cáncer (radiación, citostáticos).

La razón por la que los riñones sólo pueden excretar una cantidad insuficiente de ácido úrico suele deberse a la diabetes mellitus (aumento del azúcar en sangre), a otras enfermedades renales, a la medicación con diuréticos o al consumo excesivo de alcohol.

Síntomas

Si el nivel de ácido úrico en la sangre es sólo ligeramente elevado (hiperuricemia), los afectados suelen vivir sin síntomas durante años antes de que se produzca el primer ataque de gota.

Los síntomas característicos de un ataque de gota son:

  • dolor intenso en la articulación afectada, que puede durar hasta tres días
  • La articulación está hinchada, enrojecida y sobrecalentada.
  • Los movimientos de la articulación provocan dolor
  • La fiebre puede aparecer durante un ataque agudo de gota.

En aproximadamente el 60% de los casos, el ataque de gota afecta a la articulación de la base del dedo gordo del pie. En un 10-15% de los casos, la articulación de la rodilla, el tobillo o el tarso también se ven afectados. En raras ocasiones, los síntomas también pueden aparecer en las articulaciones de los dedos, las manos o los codos.

Después de varios ataques agudos de gota, puede desarrollarse la gota crónica, que provoca cambios y daños irreversibles en la articulación afectada. Como resultado, se producen deformidades articulares y frecuentes ataques de dolor.

El aumento del nivel de ácido úrico también puede provocar la aparición de cálculos renales o un fallo completo de la función renal.

Se distinguen cuatro fases de la gota:

  • hiperuricemia sin síntomas (aumento del nivel de ácido úrico en la sangre sin síntomas)
  • Ataque agudo de gota
  • fase intercrítica (el periodo sin síntomas entre dos ataques de gota aguda)
  • Gota crónica

A veces puede haber varios años sin síntomas entre dos ataques de gota (fase intercrítica). En la actualidad, la etapa de gota crónica sólo se da en pacientes en los que la gota no ha sido tratada o lo ha sido de forma deficiente.

Diagnóstico

Si se presentan los síntomas característicos de la gota, un análisis de sangre puede determinar si el nivel de ácido úrico está dentro de los límites normales o es elevado. Sin embargo, un nivel de ácido úrico normal no excluye la gota con certeza, ya que el nivel sanguíneo fluctúa en función de la ingesta de alimentos y, por lo tanto, la concentración de ácido úrico puede estar ya en el rango normal de nuevo cuando se toma la sangre, a pesar del ataque de gota. Durante un ataque agudo de gota, a menudo se puede detectar un aumento de los valores de inflamación (por ejemplo, la PCR o la velocidad de sedimentación sanguínea). Si se detectan cristales de ácido úrico en el líquido articular, se considera un diagnóstico definitivo de gota.

Si la enfermedad es crónica, los cambios articulares causados por la enfermedad pueden detectarse en una radiografía. En algunos casos, también se comprueban los riñones, ya que la función renal puede verse gravemente afectada por una gota prolongada y no tratada.

Terapia

En la terapia, se distingue entre el tratamiento del ataque agudo de gota y la reducción del nivel elevado de ácido úrico:

Ataque agudo de gota

El objetivo del tratamiento de un ataque agudo de gota es reducir el dolor al máximo. Para ello, se utilizan analgésicos antiinflamatorios de la clase de los AINE (antiinflamatorios no esteroideos, como el diclofenaco, la indometacina). Además, las compresas articulares refrigerantes y la inmovilización de la articulación alivian los síntomas. En el caso de un ataque grave de gota, también se pueden utilizar preparados de cortisona, ya que tienen un efecto antiinflamatorio mucho más fuerte que los analgésicos AINE. Si la terapia anterior no surte efecto, también se puede administrar colchicina, que mejora los síntomas en poco tiempo; sin embargo, debido a sus fuertes efectos secundarios, la colchicina es sólo un remedio de segunda elección.

Hiperuricemia (nivel elevado de ácido úrico)

Para evitar nuevos ataques agudos de gota, es especialmente importante mantener el nivel de ácido úrico dentro de los límites normales. Esto puede conseguirse evitando los alimentos con un alto contenido en purinas (que se metabolizan en ácido úrico), como los despojos, el pescado y las legumbres. También debe reducirse mucho el consumo de alcohol, ya que éste también aumenta los niveles de ácido úrico. Un aumento de la concentración de ácido úrico puede normalizarse mediante un peso corporal saludable. Además, hay que procurar beber suficientes líquidos cada día (especialmente agua o infusiones sin azúcar).

Además de los cambios en el estilo de vida, existen varios medicamentos para aumentar la excreción de ácido úrico (uricosúricos) o reducir su formación (uricostáticos).

Previsión

La tendencia individual al aumento del nivel de ácido úrico no puede tratarse, pero puede mantenerse dentro de los límites normales mediante una dieta consciente (evitar los alimentos que aumentan el ácido úrico) y mediante una terapia farmacológica. Esto reduce en gran medida el riesgo de un ataque de gota. Los daños a largo plazo, como las deformaciones articulares o los daños renales, también pueden evitarse eficazmente de este modo.

Prevención

Para prevenir un ataque de gota, es especialmente importante mantener el nivel de ácido úrico dentro de los límites normales. Por lo general, esto puede lograrse fácilmente evitando por completo ciertos alimentos que contienen purinas (que aumentan el nivel de ácido úrico) en la dieta o, al menos, reduciendo en gran medida su consumo.

Ejemplos de alimentos con un alto contenido en purinas serían:

  • Despojos (hígado, riñón, mollejas)
  • Pescado (especialmente trucha, arenque)
  • Legumbres
  • Carne

Dado que el sobrepeso aumenta el riesgo de sufrir un ataque de gota, reducir el peso corporal también tiene un efecto positivo sobre el riesgo de padecer la enfermedad. Además, los alimentos con alto contenido en grasa y el alcohol sólo deben consumirse en pequeñas cantidades.

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