Trombosis (coágulo de sangre)

Trombosis (coágulo de sangre)

Básico

La trombosis es una enfermedad de los vasos sanguíneos en la que un coágulo de sangre (trombo) bloquea el vaso sanguíneo. En la mayoría de los casos, se ven afectadas las venas pélvicas y las venas profundas de las piernas. Si se forma un trombo en las venas varicosas (venas superficiales), suele ser inofensivo para la salud, pero aumenta el riesgo de desarrollar una inflamación de las venas varicosas (flebitis).

En el caso de coágulos sanguíneos en las venas profundas de las piernas, existe un gran riesgo de que el coágulo se desprenda y sea transportado con el torrente sanguíneo a los pulmones, lo que puede provocar la llamada embolia pulmonar. Esto provoca la obstrucción de un vaso pulmonar. La embolia pulmonar provoca una sobrecarga súbita del corazón, que puede provocar una parada cardíaca.

También existe la posibilidad de que se formen coágulos de sangre directamente en las cavidades del corazón. Especialmente en las personas con fibrilación auricular, el riesgo de formación de trombos en el corazón aumenta considerablemente. Es muy raro que estos coágulos se formen en las arterias.

El riesgo de trombosis aumenta con la edad. Por término medio, unas dos de cada 1000 personas contraen esta enfermedad vascular cada año.

Causas

Hay tres factores importantes que están implicados en el desarrollo de la trombosis:

  • Cambios o daños en la pared del vaso: por ejemplo, debido a lesiones, inflamación o depósitos.
  • Cambios en la viscosidad de la sangre (propiedades de flujo): la sangre espesa se coagula más fácilmente que la sangre fina.
  • Ralentización del flujo sanguíneo:por ejemplo, durante largos periodos de tiempo sentado (viajes en avión) o inmovilización después de una operación.

Hay muchas razones por las que estos factores pueden cambiar. Los factores de riesgo más importantes son los siguientes:

  • Tomar anticonceptivos orales (la píldora)
  • Fumar
  • El sobrepeso
  • Infecciones

En una de cada dos personas afectadas, también existen factores de riesgo genéticos, como la resistencia a la APC (Factor V Leiden). Esta enfermedad hereditaria conlleva un mayor riesgo de trombosis.

En muy raras ocasiones, la aparición repetida de una trombosis también puede estar causada por un cáncer no diagnosticado previamente.

Síntomas

La trombosis de las venas profundas de la pierna (TVP, trombosis venosa profunda) no provoca ningún síntoma característico. En algunos casos, hay hinchazón de la pierna. También puede haber una sensación de pesadez en la pierna y dolor en las pantorrillas. Elevar la pierna puede mejorar los síntomas.

Aunque la trombosis de las venas superficiales puede causar un dolor intenso, suele ser inofensiva. Las venas congestionadas pueden percibirse como gruesas hebras bajo la superficie de la piel.

Las trombosis de las venas del brazo también son muy dolorosas. En estos casos, también hay hinchazón del brazo y marcas pronunciadas de las venas en la superficie de la piel.

Diagnóstico

Dado que la trombosis suele causar sólo un dolor difuso y ningún síntoma claramente identificable, en primer lugar se lleva a cabo una exploración física para ayudar a evaluar la probabilidad de trombosis. Los síntomas típicos de la trombosis son el dolor y la hinchazón de la pierna afectada, así como un edema que puede presionarse.

Sin embargo, el diagnóstico definitivo sólo puede hacerse con la ayuda de una ecografía dúplex. Se trata de una técnica especial de ultrasonidos que puede hacer visibles las trombosis en los vasos. Si la ecografía se realiza a través del esófago (ecocardiografía transesofágica), también pueden detectarse coágulos de sangre en las cámaras del corazón.

Si después de la ecografía siguen existiendo dudas, se puede realizar la llamada flebografía. Se trata de un examen radiológico en el que se inyecta un medio de contraste en las venas. Sin embargo, hoy en día, la flebografía sólo se utiliza en casos excepcionales.

Además, una mayor concentración de dímero D en la sangre puede detectarse mediante diagnósticos de laboratorio en caso de trombosis. Los dímeros son productos de degradación de la fibrina en la sangre, el "pegamento" propio del cuerpo para la coagulación de la sangre. Si no se detecta el dímero D, se puede descartar la trombosis con seguridad. Sin embargo, si el valor es elevado, esto no es una confirmación de un coágulo de sangre, ya que el dímero D puede ser elevado en muchas enfermedades (por ejemplo, cánceres). La determinación del dímero D sirve, pues, como diagnóstico de exclusión.

Terapia

Disolución del trombo

El tipo de tratamiento depende del tamaño, la edad y la localización del coágulo. Los dos objetivos terapéuticos siguientes están en el centro del tratamiento:

  • Restablecimiento del flujo sanguíneo: este objetivo del tratamiento sólo puede alcanzarse en los 10 días siguientes a la formación del trombo
  • Evitar que aumente el tamaño del coágulo.

El restablecimiento del flujo sanguíneo puede lograrse con la ayuda de medicamentos para disolver los coágulos de sangre (trombólisis). También existe la posibilidad de eliminar quirúrgicamente los trombos de mayor tamaño (trombectomía) o de puentear la sección bloqueada del vaso sanguíneo mediante un plástico vascular (bypass).

El trombo puede agrandarse con el tiempo al inhibir la coagulación de la sangre. Para ello se utilizan sustancias activas como la heparina o los antagonistas de la vitamina K.

Prevención de la formación de trombos

Para prevenir eficazmente la reaparición de un trombo, el tratamiento debe continuarse durante al menos seis meses. En algunos casos, incluso es necesario un tratamiento farmacológico de por vida. Se recomienda el uso de medias de compresión para los coágulos de sangre en las venas de las piernas. Si es posible, los pacientes deben evitar el reposo prolongado en cama y asegurarse de hacer suficiente ejercicio (por ejemplo, paseos).

Si, a pesar de un tratamiento farmacológico constante, las trombosis se repiten repetidamente y existe un alto riesgo de embolias pulmonares potencialmente mortales, puede introducirse en la vena cava, si es necesario, el llamado tamiz de cava. Se trata de una especie de tamiz que impide que los trombos sean transportados a los pulmones con el torrente sanguíneo.

Los pacientes que también padecen fibrilación auricular deben ser tratados con medicación anticoagulante, aunque no se hayan detectado aún trombos en el corazón. De este modo, se puede reducir considerablemente el riesgo de sufrir un ictus.

Previsión

Todo paciente con trombosis corre el riesgo de desarrollar otro coágulo. Alrededor del 30% de los afectados sufren otra trombosis en un plazo de 8 años. Los hombres se ven afectados unas cuatro veces más que las mujeres.

Los pacientes suelen desarrollar un síndrome postrombótico tras una trombosis. Se trata de una congestión del sistema venoso superficial y una debilidad permanente de las venas. El síndrome postrombótico puede provocar edemas (retención de agua en los tejidos), varices, dermatitis (inflamación de la piel) y la formación de úlceras.

La formación de un coágulo sanguíneo puede tener consecuencias mortales si el trombo se transporta con el torrente sanguíneo a los pulmones (embolia pulmonar) o al cerebro (ictus) y bloquea allí un vaso sanguíneo. En el peor de los casos, las embolias pueden provocar la muerte. Además, un coágulo de sangre supone un riesgo de sepsis (envenenamiento de la sangre) si el trombo está colonizado por bacterias y la inflamación puede extenderse así al torrente sanguíneo.

Para prevenir eficazmente estas peligrosas complicaciones, la prevención de la trombosis es especialmente importante. Si es posible, una trombosis incipiente debe ser reconocida y tratada en una fase temprana.

Prevención

Para reducir el riesgo de trombosis, deben evitarse los factores de riesgo generales, como el tabaquismo y el sobrepeso. El riesgo de trombosis es especialmente elevado en las mujeres mayores de treinta años que toman la píldora y fuman.

La medicación preventiva puede reducir significativamente el riesgo de trombosis. El principio activo heparina inhibe parcialmente la coagulación de la sangre, de modo que se evita la formación de coágulos.

Para prevenir la trombosis como resultado del reposo después de una operación, se debe reanudar el movimiento suficiente en una fase temprana. Esto aumenta la velocidad del flujo sanguíneo en las venas, lo que reduce el riesgo de trombosis.

Para prevenir la trombosis, deben observarse los siguientes puntos:

  • Llevar una vida sin fumar
  • Llevar una dieta sana y mantener un peso saludable
  • El ejercicio puede reducir el riesgo de trombosis; se recomiendan especialmente los deportes de resistencia (los paseos largos y el ciclismo también reducen el riesgo).
  • Los ejercicios venosos (bomba venosa) pueden ayudar a prevenir los coágulos de sangre.
  • Las mujeres con un alto riesgo de trombosis deben evitar la píldora y, si es necesario, utilizar otro anticonceptivo tras consultar a su médico.
  • Las varices deben ser tratadas por un médico.
  • Beber mucho líquido (por ejemplo, agua, té) para mantener la sangre diluida
  • Evite llevar ropa ajustada que restrinja el flujo sanguíneo.
  • Si se utilizan medias de soporte, no deben ser demasiado ajustadas.

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